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TRASTORNOS DEL SUEÑO

 

Definición

Los trastornos del sueño hacen referencia a las alteraciones del ciclo sueño-vigilia que se traducen habitualmente en una pérdida del sueño reparador con aparición de un malestar significativo en la persona que los padece y afectación de su actividad social o laboral.

 

Clasificación y causas

Los trastornos del sueño se clasifican (DSM-IV-TR) en cuatro grandes apartados según su posible etiología:

- Trastornos primarios del sueño: son aquellos que no tienen como etiología ninguno de los siguientes trastornos: otra enfermedad mental, una enfermedad médica o una sustancia. Aparecen presumiblemente como consecuencia de alteraciones endógenas en los mecanismos del ciclo sueño-vigilia que, a menudo, se ven agravadas por factores de condicionamiento. Estos trastornos se subdividen en:

  • Disomnias: trastornos de la cantidad, calidad y horario del sueño. Incluyen el insomnio primario, la hipersomnia primaria, la narcolepsia, el trastorno del sueño relacionado con la respiración, el trastorno del ritmo circadiano y la disomnia no especificada.
  • Parasomnias: acontecimientos o conductas anormales asociadas al sueño, a sus fases específicas o a los momentos de transición sueño-vigilia.

- Trastorno del sueño relacionado con otro trastorno mental: alteraciones debidas a un trastorno mental diagnosticable (a menudo trastornos del estado de ánimo o trastornos de ansiedad).

- Trastorno del sueño debido a una enfermedad médica: consiste en alteraciones del sueño como consecuencia de los efectos fisiológicos directos de una enfermedad médica sobre el sistema sueño-vigilia.

- Trastorno del sueño inducido por sustancias: consiste en alteraciones del sueño como consecuencia del consumo o abandono de una sustancia en particular (fármacos incluidos).

 

Síntomas

Desarrollaremos brevemente los síntomas que aparecen en los trastornos primarios del sueño.

1. Disomnias

Por insomnio primario entendemos la dificultad para iniciar o mantener el sueño, o la sensación de no haber tenido un sueño reparador durante al menos un mes, que provoca un malestar clínicamente significativo o un deterioro laboral, social o de otras áreas importantes de la actividad del individuo, habiendo descartado causas médicas o consumo de sustancias que lo justifiquen.

El insomnio primario es el más frecuente de todos los trastornos del sueño en la población general. Los estudios poblacionales muestran una prevalencia anual de quejas de insomnio del 30-40% en los adultos (si bien no se ha establecido el porcentaje de personas cuyo trastorno del sueño cumpliría los criterios para el insomnio primario).

Las hipersomnias se caracterizan por la aparición de somnolencia diurna sin existir alteraciones en el sueño nocturno. Se entiende por somnolencia diurna la incapacidad para mantenerse despierto y alerta durante la mayoría de las situaciones del día, hecho que influye en un deterioro laboral o social. Muchas veces conllevan un aumento en el tiempo total de sueño diario, sin que ello suponga una sensación de sueño reparador. Los estudios epidemiológicos en población general detectan problemas de somnolencia diurna excesiva en un 0,5-5% de los sujetos adultos, no todos atribuibles a esta entidad.

La narcolepsia es la aparición recurrente (a diario) e irresistible de sueño reparador, cataplejía (pérdida de tono muscular) e intrusiones recurrentes de elementos característicos de la fase REM en el período de transición entre el sueño y la vigilia (aparición de alucinaciones de carácter onírico y parálisis de músculos voluntarios). La somnolencia del individuo disminuye típicamente tras el ataque de sueño y sólo reaparece varias horas después. Debe descartarse la enfermedad médica o el consumo de sustancias. Los episodios de sueño suelen durar de 10 a 20 minutos, aunque pueden llegar a horas si no se ven interrumpidos. Es frecuente que estos individuos relaten actividad onírica durante tales episodios. Los estudios epidemiológicos indican una prevalencia para la narcolepsia del 0,02-0,16% en la población adulta.

Trastornos del sueño relacionados con la respiración. Desestructuración del sueño que da lugar a somnolencia excesiva o insomnio, y que se considera secundaria a alteraciones de la ventilación. Como consecuencia de las activaciones para mejorar la ventilación se producen microdespertares, que desestructuran el sueño y hacen que los pacientes se levanten por la mañana cansados, sin sensación de sueño reparador, y tiendan a quedarse dormidos con facilidad durante el día. La somnolencia excesiva constituye el motivo de consulta más frecuente de los individuos con trastorno del sueño relacionado con la respiración. El síndrome de apnea obstructiva del sueño es la forma más frecuente de trastorno del sueño relacionada con la respiración (1-10% de la población adulta).

Trastornos del sueño por alteración del ritmo circadiano. Definidos por la presencia persistente o recurrente de un patrón de sueño desestructurado por una mala sincronización entre el sistema circadiano endógeno de sueño-vigilia del individuo, por una parte, y las exigencias de nuestra actividad diaria. Las personas aquejan insomnio en ciertos momentos del día y somnolencia excesiva en otros, lo que da lugar a un malestar significativo o deterioro social o laboral. Es un ejemplo el jet lag o alteración del sueño por viajes con cambio de huso horario o el producido por los cambios de turno de trabajo.

2. Parasomnias

Pesadillas. Son ensoñaciones muy vivenciadas, de contenido desagradable, y que producen una importante sensación de miedo en el sujeto, llegando a despertarle y dificultando volver posteriormente al sueño por el importante estado de ansiedad que causan. Los sueños terroríficos o la interrupción sistemática del descanso nocturno aparecen en fase REM y provocan un malestar significativo y/o un deterioro social o laboral. Al despertar, los individuos con este trastorno son capaces de describir la secuencia del sueño con detalle.

Terrores nocturnos. Se caracterizan por la aparición súbita y durante las fases de sueño profundo, en la primera mitad de la noche, de episodios de llanto o grito inesperados, con una expresión facial de miedo o terror intensos, y que se acompañan de una importante descarga autonómica. Más propio de la infancia. Durante el episodio, es difícil despertar o calmar al individuo. En la mayoría de las ocasiones, el individuo no recupera el estado vigil completo, volviéndose a dormir, y a la mañana siguiente no recuerda lo acontecido.

Sonambulismo. Este trastorno consiste en el desarrollo, durante las fases de sueño (primera mitad del tiempo de sueño), de una secuencia de comportamientos complejos que habitualmente incluyen el caminar. Durante los episodios, el individuo presenta una disminución del estado vigil y de la reactividad a los estímulos, mirada fija y perdida, y una ausencia relativa de respuesta al diálogo o a los esfuerzos que emprenden los demás para despertarlo. La mayoría de los comportamientos que aparecen en los episodios de sonambulismo son rutinarios y poco complejos, pero se han descrito casos de personas que han llegado a abrir puertas cerradas con llave o han puesto en marcha distintos aparatos. Es más común en niños que en adultos (entre un 10 y un 30% de los niños han sufrido al menos un episodio de sonambulismo).

 

Consejos para el paciente

  • Ante la aparición de somnolencia o cansancio diurno siempre debe explorarse la calidad del sueño de una persona. Consulte a su médico acerca de la posibilidad de sufrir un trastorno del sueño.
  • El uso de fármacos siempre debe tener un objetivo que es tratar la causa del trastorno. No todos los trastornos del sueño se abordan de la misma manera. Consulte a su médico acerca del tratamiento más apropiado.
  • Intente corregir aquellos aspectos de la vida cotidiana (estrés, preocupaciones, etc.) que puedan influir en la calidad del sueño.
  • En relación al insomnio, como trastorno más frecuente proponemos algunas medidas específicas:
    • Irse a la cama sólo cuando se tenga sueño.
    • Levantarse todos los días, incluidos los fines de semana, a la misma hora.
    • Evitar quedarse en la cama despierto más tiempo del necesario.
    • No hacer siestas durante el día.
    • Reducir o evitar el consumo de alcohol, cafeína o hipnóticos.
    • No tomar comidas copiosas antes de acostarse.
    • Mantener condiciones ambientales adecuadas para dormir (temperatura, ventilación, ruidos, luz).
    • Evitar actividades estresantes en las horas previas de acostarse.
    • Realizar un ejercicio físico moderado al final de la tarde.
    • Practicar ejercicios de relajación antes de acostarse.
    • Tomar baños de agua a temperatura corporal por su efecto relajante.
  • Siga una dieta equilibrada. Evite el consumo de tóxicos y sustancias excitantes y realice actividad física de forma habitual.

 

Bibliografía

  1. Gállego Larraya J, et al. Clasificación de los trastornos del sueño. An. Sist. Sanit. Navar. 2007;30(Supl. 1):19-36.
  2. López-Ibor JJ, Valdés M, editores. DMS-IV-TR-AP. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Texto revisado. Atención Primaria. Barcelona: Masson; 2004.
  3. Grupo de Trabajo de la Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Insomnio en Atención Primaria. Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Insomnio en Atención Primaria. Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Política Social. Unidad de Evaluación de Tecnologías Sanitarias. Agencia Laín Entralgo. Comunidad de Madrid; 2009. Guías de Práctica Clínica en el SNS: UETS Nº 2007/5-1.
Last updated 12 June 2015