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ESQUIZOFRENIA

 

Definición

Con el término esquizofrenia se designa a un conjunto de trastornos psicóticos, caracterizados todos ellos por la presencia de síntomas psicóticos positivos en algún momento de su desarrollo, y donde los síntomas negativos y cognitivos se asocian, a su vez, a un grado variable de disfunción social y laboral.

Teniendo en cuenta las fuentes de información disponibles, el DSM-IV-TR establece una prevalencia de la esquizofrenia de entre el 0,5 y el 1%. Afecta de forma similar a ambos sexos. La edad media de inicio para el primer episodio psicótico de la esquizofrenia es a mitad de la tercera década de la vida en los varones y al final de esa década en las mujeres. Según el estudio Primeros Episodios de esquizofrenia en Cantabria, es a los 26 años, siendo significativamente más alta en las mujeres que en los hombres.

 

Causas

El hecho de que los familiares biológicos de primer grado de los sujetos con esquizofrenia presentan un riesgo para la enfermedad de aproximadamente diez veces superior al de la población general traduce un componente hereditario. No obstante, se postula la posible interacción entre los genes y ciertos aspectos del medio ambiente para que una persona desarrolle esquizofrenia

 

Síntomas

Aparecen dos tipos de síntomas, los positivos y los negativos. Los síntomas positivos parecen reflejar un exceso o distorsión de las funciones normales, mientras que los síntomas negativos parecen reflejar una disminución o pérdida de las funciones normales.

Síntomas positivos

  • Ideas delirantes. Mantener creencias que no sólo no son ciertas sino que pueden parecer incluso bastante extrañas. Habitualmente implican para la persona que las padece una mala interpretación de las percepciones o las experiencias. Su contenido puede incluir diversos temas (por ejemplo, de persecución, de autorreferencia, somáticos, religiosos). Al intentar discutir estas creencias, el que las tiene las mantendrá a pesar de que exista mucha evidencia en su contra.
  • Pensamiento desorganizado o dificultad para pensar con claridad. La consecuencia es un lenguaje desorganizado. Las frases parecen no tener sentido y dificultan su comprensión; pueden saltar de una idea a otra, “perdiendo el hilo” de la conversación, con incoherencia en las respuestas o simplemente con un lenguaje no comprensible.
  • Alucinaciones. Percepción como real de algo irreal, algo que no existe. Las alucinaciones pueden ocurrir en cualquier modalidad sensorial (por ejemplo, auditivas, visuales, olfativas, gustativas y táctiles), pero las alucinaciones auditivas son, con mucho, las más habituales y características de la esquizofrenia. Estas voces parecen absolutamente reales, son percibidas como distintas de los pensamientos de la propia persona y pueden hacer creer a la persona que está siendo observada o escuchada. Los resultados pueden ser la aparición de suspicacias, miedo o comportamientos extraños.
  • Comportamiento gravemente desorganizado. Alteración del comportamiento que puede manifestarse en varias formas, que comprenden desde conductas infantiloides hasta la agitación impredecible, causando dificultades en la realización de tareas de la vida cotidiana.

Síntomas negativos

  • Aplanamiento afectivo. Es especialmente frecuente y se caracteriza por la inmovilidad y falta de respuesta en la expresión facial del sujeto, contacto visual pobre y reducción del lenguaje corporal. La expresividad emocional está claramente disminuida. Este hecho es detectable en las relaciones interpersonales.
  • Alogia o pobreza del habla. Hace referencia a una disminución de los pensamientos que se refleja en un descenso de la fluidez y la productividad del habla. Diferente de la falta de ganas de hablar, es un juicio clínico que puede requerir la observación a lo largo del tiempo y de situaciones diferentes.
  • Abulia. Se define como la incapacidad para iniciar y mantener actividades que tienen un objetivo. La persona puede permanecer sentada durante largo tiempo y mostrar poco interés en participar en el trabajo o las actividades sociales.

Los subtipos descritos de esquizofrenia (con criterios diagnósticos específicos) se definen en función de los síntomas predominantes en el momento de la evaluación.

  • Tipo paranoide.
  • Tipo desorganizado.
  • Tipo catatónico.
  • Tipo indiferenciado.
  • Tipo residual.

No todos los síntomas descritos están presentes en cada uno de los pacientes diagnosticados de esquizofrenia. No son específicos, pues se dan también en otras enfermedades. El trastorno se caracteriza por una gran heterogeneidad entre los distintos individuos y una variabilidad en cada uno de ellos a lo largo del tiempo. También se asocia a un aumento de la incidencia de enfermedades médicas generales y de mortalidad relacionada en parte con el suicidio y el consumo de sustancias.

La clasificación DSM-IV-TR define la esquizofrenia como una alteración que persiste durante por lo menos 6 meses e incluye por lo menos 1 mes de síntomas de la fase activa (por ejemplo, dos [o más] de los siguientes: ideas delirantes, alucinaciones, lenguaje desorganizado, comportamiento gravemente desorganizado o catatónico y síntomas negativos).

 

Evolución clínica

Su inicio puede producirse de forma aguda o bien presentarse de forma insidiosa. El curso es variable, con exacerbaciones y remisiones en algunos sujetos, mientras que otros permanecen crónicamente enfermos. Son frecuentes los síntomas residuales entre los episodios. Este trastorno, que a menudo es de tipo crónico, puede caracterizarse mediante tres fases que se fusionan unas con otras sin que existan unos límites claros y absolutos entre ellas:

  • Fase aguda o de crisis. Con aparición de síntomas psicóticos graves, como delirios y/o alucinaciones, y un pensamiento gravemente desorganizado. Frecuentemente los síntomas negativos pasan a ser también más intensos.
  • Fase de estabilización o poscrisis. Con reducción de la intensidad de los síntomas durante una espacio de tiempo variable.
  • Fase estable o de mantenimiento. Con desaparición o estabilización de la sintomatología (en todo caso menos grave que en la fase aguda). Unos pacientes pueden mantenerse asintomáticos; otros pueden presentar síntomas no psicóticos, como tensión, ansiedad, depresión o insomnio. Cuando persisten los síntomas (negativos o positivos) a menudo están presentes en formas atenuadas no psicóticas (por ejemplo, ilusiones en vez de alucinaciones o ideas sobrevaloradas en vez de delirios). La remisión completa (es decir, el restablecimiento de la función previa a la aparición del trastorno) no es frecuente en esta enfermedad.

 

Consejos para los pacientes

  • Déjese ayudar por su entorno cercano. Informe a su entorno acerca de su enfermedad. Si su familia y amigos disponen de la adecuada información les será más fácil conocer cómo actuar ante la aparición de síntomas que a menudo pueden pasar desapercibidos por el propio paciente.
  • Su médico le indicará a usted y a su entorno cómo reconocer los primeros síntomas o los factores que precipiten los episodios agudos de la enfermedad.
  • Sea constante en la toma de tratamiento. Un buen cumplimiento del tratamiento mejorará su estado de salud.
  • Será también necesario un adecuado cumplimiento de las visitas médicas de control. Puede ser precisa la realización de exploraciones como análisis o pruebas de imagen durante los mismos.
  • En el caso de aparición de síntomas detectados por usted o su entorno consulte a su médico. El abordaje precoz mejorará la posibilidad de éxito en el tratamiento.
  • Siga una alimentación sana y haga actividad física regular. Realice los controles médicos habituales que ayuden a detectar aumento de peso o cambios metabólicos que precisen ser controlados.

 

Bibliografía

  1. López-Ibor JJ, Valdés M, editores. DMS-IV-TR-AP. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Texto revisado. Atención Primaria. Barcelona: Masson; 2004.
  2. Sociedad Española de Psiquiatría. Esquizofrenia. Último acceso: 1 de febrero de 2017. Disponible en: http://www.sepsiq.org/file/Royal/21-Esquizofrenia.pdf
  3. Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre la Esquizofrenia y el Trastorno Psicótico Incipiente. Fòrum de Salut Mental, coordinación. Guía de Práctica Clínica sobre la Esquizofrenia y el Trastorno Psicótico Incipiente. Madrid: Plan de Calidad para el Sistema Nacional de Salud del Ministerio de Sanidad y Consumo. Agència d’Avaluació de Tecnologia i Recerca Mèdiques; 2009. Guía de Práctica Clínica: AATRM. Nº 2006/05-2. Último acceso: 1 de febrero de 2017. http://www.guiasalud.es/GPC/GPC_495_Esquizofr_compl_cast_2009.pdf
Last updated 12 June 2015